“La mayoría de las patologías renales se deben a la diabetes”.
Entrevista realizada a Antonio Liébana – Director Unidad Clínica de Nefologogía Complejo Hospitalario Jaén, para el periódico Ideal, en su edición de Jaén.
Los avances en diálisis han mejorado la calidad de vida de los enfermos renales, pero advierte de la importancia de prevenir la insuficiencia.
Se puede decir que lleva toda una vida dedicado a la Nefrología, tanto que cuando terminó sus estudios de Medicina esta especialidad aún no se había instaurado. Antonio Liébana fue, junto con otro colega, el encargado de implantarla en Jaén. Antes, trabajó en Medicina interna en el antiguo Hospital San Juan de Dios, después en el Princesa de España y posteriormente en el Médico-Quirúrgico. Como director de la Unidad Clínica de Nefrología, tiene a su cargo a unas 75 personas cuya labor es hacerles la vida más fácil a los enfermos renales.
P: ¿Es tan joven la especialidad de Nefrología o es que antes no se oia mucho hablar de ella?
R: Es muy joven ,tanto que cuando yo terminé los estidios de Medicina no existía como tal la especialidad. Surgió básicamente por la diálisis, hay que tener en cuenta que las especialidades médicas se desarrollan siempre que hay una técnica de tratamiento específica o una técnica de tratamiento específica o una técnica de diagnóstico específica. Y teníamos una enfermedad con una técnica muy concreta, la diálisis, fue así como surgió la nefrología.
P: Recientemente, en el congreso sobre Nefrología celebrado en Jaén, hablaban de que ha aumentado de forma considerable la enfermedad renal crónica, ¿por qué?
R: Es algo que está ocurriendo en el mundo desarrollado, hay un aumento considerable fundamentalmente por tres causas. Por un lado, está el envejecimiento de la población, que inevitablemente conlleva más desarrollo de enfermedades crónicas. Y además hay dos enfermedades que son las causantes de la insuficiencia renal crónica, la diabetes y la hipertensión. Se calcula que son las responsables del 50 por ciento de los casos. Y hay una gran masa de la población, que calculamos está en torno al 9 por ciento, que padece insuficiencia renal crónica, fundamentalmente son personas de más de 50 años.
P: En el caso de la provincia de Jaén, ¿cuántas personas sufren esta enfermedad en su fase crónica?
R: Son algo más de 54.000 personas las que tienen enfermedad renal crónica, aunque eso no quiere decir que todos vayan a hemodiálisis, concretamente son 248 enfermos los que la reciben en la actualidad y 56 los que han oprtado por la diálisis peritoneal.
P: ¿Qué diferencia hay entre ambas?
R: La hemodiálisis es la diálisis que se hace mediante un filtro y una máquina. Lo que se hace es que se saca la sangre a un paciente, se pasa a un filtro de una máquina que hace las veces de riñón y que, por tanto, la limpia. En cambio, con la peritoneal lo que ocurre es que la diálisis se hace a través del abdomen, donde tenemos una membrana llamada peritoneo, que es una telita muy fina y que es lo que hace la limpieza. La persona se mete a través de un conducto un líquido en la barriga con el que se produce la limpieza de la sangre. El líquido se cambia cada seis horas aproximadamente, pero el enfermo puede hacer su vida normal, sólo tiene un pequeño tubito que sobresale de su abdomen pero que apenas se nota. En Jaén tenemos el programa de diálisis peritoneal más grande de Andalucía en términos de paciente por millón de habitantes.
P: ¿Todo el mundo puede usar la diálisis peritoneal?
R: En general, casi todo el mundo. Otra cosa es que todo el mundo acepte y quiera hacerse una técnica de auto tratamiento. Muchas veces lo ven como una cosa dificil, pero en realidad sólo tienen ventajas, pues sólo tienen que venir al hospital una vez al mes mientras que los de hemodiálisis vienen tres veces por semana. También se dan casos de hemodiálisis domiciliaria, en la que se entrena a un familiar para que le haga el tratamiento en casa, aunque es más complicado y se da menos.
P: Si la mitad de los enfermos que sufren insuficiencia renal la tienen a causa de la diabetes o la hipertensión, ¿a qué se debe el 50 por ciento restante?
R: A distintas enfermedades del riñón que llevan la insuficiencia, también hay patologías hereditarias, determinadas enfermedades sistémicas como lupus o mieloma. Son muchas, pero la causa mayor en España y en Andalucía por la que se llega a insuficiencia renal terminal, es decir, a diálisis, es la diabetes.
P: O sea, está claro que para prevenir las enfermedades renales hay que prevenir la diabetes y la hipertensión.
R: Claro, la prevención de estas enfermedades sería la prevención primaria y luego también es muy importante el correcto tratamiento de la diabetes y la hipertensión. Yo siempre insisto en lo mismo, estamos hablando de enfermedades que no duelen y además son comunes, por lo que se minimizan, se les presta poca atención y terminan pasando una factura importante. Y es que cuando ya se establecen esas complicaciones, ya no hay posibilidad de vuelta atrás, es irreversible. Entonces es muy importante la prevención y el tratamiento correcto de la diabetes y la hipertensión para evitar llegar a la insuficiencia renal crónica.
P: Cuando se opta por el trasplante, ¿es porque la diálisis no funciona o simplemente es otra modalidad de tratamiento?
R: Es otra modalidad de tratamiento. Cuando un paciente llega a una situación de insuficiencia renal terminal, si está indicado, se puede optar bien por la diálisis o por el trasplante. De hecho, hay personas que reciben trasplantes de un donante vivo y que ni siquiera llegan a pasar por diálisis. Pero es lo menos frecuente. Lo normal es que el paciente que está en diálisis entre en un programa de trasplante de cadáveres, pero este tema está cambiando porque han disminuido los donantes al bajar de forma importante los accidentes de tráfico. Y actualmente se tienden a hacer más trasplantes de donantes vivos, para lo que, lógicamente, hay que encontrar personas compatibles. Muchos son familiares, pero también prolifera lo que llamamos donante buen samaritano, que es el que altruistamente dona su riñón.
P: En cuanto a la calidad de vida de los enfermos renales, ¿ha mejorado en los últimos años?
R: Yo creo que, en general, en Medicina hace tiempo que se cambió el concepto de que no se trata de mantener con vida a una persona, sino que tenga una vida de calidad. En general, yo creo que los enfermos renales tienen una calidad de vida aceptable, lógicamente es mayor cuánto más joven es la persona y cuanto menos patologías asociadas tiene. El problema es que el paciente mayoritario ahora mismo en diálisis es añoso y con patologías asociadas. Pero en cualquier caso, estoy seguro de que todos a nuestro alrededor podemos tener personas que reciben diálisis y que ni siquiera lo sabemos porque hacen una vida absolutamente notmal.
P: ¿Se han producido en los últimos tiempos muchos avances que hayan contribuido a simplificar el tratamiento de la enfermedad renal?
R: En el caso de la diálisis peritoneal, el tratamiento en si es muy antiguo, existe desde hace mucho tiempo, pero sí se han mejorado los materiales con los que se realiza. Hasta que no aparecieron los materiales bio compatibles, como siliconas, que permiten mantener el tubo dentro, no se podía realizar el tratamiento igual que hoy porque era más complejo. A parte de eso, por suerte, la Medicina cambia de forma rápida. En la técnica de diálisis también han aparecido, además de nuevas membranas que son más compatibles, también medicamentos que han aumentado la calidad de vida, como la eritropoyetina o un análogo de la vitamina D, además de los inmunosupresores.
P: Por todo esto, se entiende que ha disminuido mucho la mortalidad de los enfermos renales.
R: Ha disminuido la mortalidad y, sobre todo, ha aumentado la supervivencia. Estos enfermos viven ahora muchos años.
